Estas tecnologías están cambiando al campo en formas sorprendentes

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A medida que la agricultura adopta los avances recientes en automatización y tecnologías de la información, el campo se volverá súper eficiente, y quizás un poco solidario.

De la misma forma que se espera que los automóviles no tripulados cambien la manera en que nos transportemos, la tecnología en el campo revolucionará la forma en que cultivamos los alimentos que consumimos.

Los agricultores ya plantan, desmalezan, y cosechan sus cultivos con la ayuda de maquinaria sofisticada. Pero estas máquinas, incluyendo enormes tractores y cosechadoras guiados por satélites, están por volverse mucho más inteligentes y más capaces.

Uno de estos avances permitirá a las máquinas trabajar de forma autónoma. Eliminar al conductor permite recortar costos de mano de obra, por supuesto. Pero también ayuda a asegurar que los cultivos no se dejen podrir en el campo debido a la falta de personas para cosecharlos a los precios que los agricultores puedan pagar.

“No hay mucha gente en las decenas de millones de acres de los EEUU, que quiera salir al campo y sacar malezas a temperaturas de 38ºC” dice Ben Chostner, un ejecutivo de Blue River Technology, un emprendimiento de Sunnyvale, ubicado en California, que está desarrollando máquinas de uso agrícola autónomas para aplicar fertilizantes y matamalezas.

Y dado que las plantas generan gases de efecto invernadero a medida que se deterioran, el cosechar todo, ayuda a proteger al medio ambiente también.

La automatización, junto con las tecnologías de la información, han estado últimamente revolucionando otros sectores industriales, y permitirán a los agricultores aplicar fertilizantes, pesticidas, y herbicidas de forma precisa y cuando lo requieran. Aquello reducirá el impacto medioambiental de químicos potencialmente tóxicos y hará más fácil para los consumidores el comprender y restringir su exposición a estos compuestos.

“La eficiencia aumentará”, asegura Stavros Vougioukas, un profesor asociado de ingeniería biológica de la Universidad de California en David, y connotado investigador en el tema de la automatización del campo. “El impacto ambiental y los costos energéticos serán optimizados”..

Los tractores inteligentes se vuelven más inteligentes

Las máquinas agrícolas de hoy en día ya se conducen a sí mismas, más o menos. Los agricultores se suben a ellas principalmente para asegurar que el trabajo se haga bien y para realizar ajustes menores, por ejemplo, en la forma que las semillas son sembradas.

“El agricultores realmente tiene que estar allí porque solo el agricultor conoce las labores del campo, el computador no”, dice Kraig Schulz, cofundador y CEO de Autonomous Tractor, un emprendimiento de Fargo, de Dakota del Norte.

No obstante, a medida que los fabricantes de maquinaria de campo equipen sus máquinas con el mismo tipo de dispositivos de sensoría usados en los automóviles y camiones autónomos – cámaras de video, radares, y otros de ese tipo – no habría necesidad de conductores. Varias máquinas de campo autónomas podrían ser controladas por una sola persona desde una oficina. Y sumado al recorte de costos, esta tecnología ayudará a los trabajadores del campo, a disminuir su exposición a pesticidas y herbicidas.

Los agricultores y otros potenciales interesados, como las aseguradoras, están empezando a convencerse de la noción de máquinas de campo autónomas, asegura Mel Torrie, CEO y fundador de Peterboro, un fabricante de soluciones autónomas robóticas de Utah.

“Si son capaces de automatizar a un automóvil en una calle de California, de seguro pueden automatizar mi tractor”, dice Torrie sobre lo que piensan los agricultores.

ASI, como se denomina la empresa, está trabajando con fabricantes de vehículos en tractores prototipo que puedan operar de forma autónoma para plantar cultivos y arar campos, utilizando visión artificial y radares para evitar obstáculos, incluso en condiciones de baja visibilidad. La empresa planea ejecutar algunas pruebas de campo el próximo año, con algún lanzamiento comercial dentro de cinco años.

“El próximo año, es el plan de ASI de que veas a algunos de estos operando cuando pases conduciendo por el campo”, asegura Torrie.

Recogiendo frutas y vegetales

Los cultivos que no crecen en filas perfectas, como frutos de árboles como manzanas y guindas, aún son cosechados principalmente a mano. Pero esto está por cambiar. Los avances en visión artificial y sensores de tacto, que permiten a las máquinas ver y sentir el producto en la rama, son clave. Lo mismo para las así llamadas “paredes de fruta”, donde los árboles son cultivados y podados para crear amontonamientos prácticamente planos de fruta de fácil acceso para las máquinas recolectoras.

Aquellos avances están permitiendo pruebas este año, de un cosechador robótico de manzanas en el estado de Washington, el mayor productor de manzanas del país. Al menos dos empresas –La FFRobotics y Haywood de Israel, y Abundant Robotics de California- se están preparando para vender robots recolectores de manzanas para finales de la década. Las máquinas de FFRobotics utilizarán brazos robóticos para coger la fruta, mientras que los dispositivos de Abundant Robotics utilizarán succión para desprenderlas de las ramas de los árboles.

“Esperamos que estén disponibles comercialmente dentro de uno a dos años, lo que es realmente increíble”, dice Matthew Whiting, profesor asociado de horticultura de la Universidad del Estado de Washington, en Pullman. “Me sorprendería si viera dentro de tres a cuatro décadas algún involucramiento humano significativo en la cosecha de productos frutícolas”.

Cultivar por los números

El cambio gradual de humanos a máquinas también está impulsando un cambio de prácticas de rociado convencional a la así llamada agricultura de precisión, en la que los fertilizantes y otros químicos agrícolas son aplicados exactamente dónde y cuándo son necesarios y en las cantidades precisas.

“Sabremos lo que cada máquina ha rociado, exactamente cuánto roció, qué días, a qué horas” dice Voutioukas. “Todo esto sería automatizado”.

Un actor mayor en el cambio hacia la agricultura de precisión es el gigante de maquinarias John Deere. El fabricante de Illinois, The Moline, reveló recientemente una línea de rociadores equipados con visión artificial y sensores de tacto. Deere está desarrollando también nuevas cosechadoras con sensores de visión que analizan la cantidad y calidad del grano que se cosecha. La maquinaria requeriría que los agricultores realicen ciertos ajustes como, la velocidad a la que se procesa el grano, y los ángulos de los componentes de la máquina. El objetivo: maximizar la cantidad de grano cosechado a la vez que se asegura que no sea dañado en el proceso de cosecha.

“Creo que sólo estamos raspando la superficie del servicio en términos de los tipos de sensores que podríamos emplear en las máquinas de agricultura de precisión”, dice John Teeple, director de tecnología en el grupo de soluciones de agricultura de precisión de Deere.

El próximo año, Blue River Technology planea lanzar rociadores automáticos, que constan con algoritmos de visión artificial similares a los que permiten a Facebook y Google reconocer caras. Los algoritmos podrán distinguir entre las plantas del cultivo y las malezas. De esa forma, dice Chostner, pueden ser aplicados los químicos apropiados con una precisión sin precedentes, reduciendo tanto como un 80% las cantidades necesarias.

Mientras que Blue River está centrando principalmente en cultivos en filas como la lechuga, Whiting asegura que tratamientos precisos de químicos similares también se abrirán paso a los huertos de frutas.

“Realmente es un buen momento para trabajar en esta área, ya que está apenas emergiendo”, dice.

Fuente: Agriculturers

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