Se viene un nuevo paradigma: el suelo visto como un ser vivo

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El suelo respira, se alimenta y se reproduce, y también se puede enfermar y hasta morir. Un nuevo replanteo en el manejo del suelo está en puerta. Entrevista a un especialista que nos comenta cómo cuidar, mejorar y revivir un suelo.

El aporte de ácidos húmicos en el suelo favorece la formación de poros, retiene el agua , disponibiliza nutrientes, bloquea sustancias tóxicas, desaliniza el suelo, y reserva energía para la biota, entre complejas funciones. Un análisis de ello es lo indispensable para abordar como trabajar un suelo.

Estuvo recientemente disertando en San Juan el ingeniero agrónomo Carlos Abecasis, un especialista que no se cansa de explicar cómo debemos entender a eso que llamamos “suelo”. Accedió gustoso a una entrevista de Suplemento Verde y que brindamos a continuación.
 SV- Durante muchos años se trató al suelo como un simple lugar en donde se agregaban fertilizantes, principalmente a base de nitrógeno y fósforo, para que las plantas crecieran, sin importar demasiado qué pasaba allí. ¿Hay muchos técnicos y productores que siguen viéndolo de esta manera?

CA- Exacto. Sin darse cuenta que la planta no sólo necesita esos nutrientes para desarrollar todo su potencial. Además necesitan micronutrientes y sustancias orgánicas tales como aminoácidos, vitaminas, hormonas y antioxidantes, entre otros nutrientes.

 SV- Entonces, ¿se viene un nuevo enfoque?

CA-Algo bastante más revolucionario que se podría considerar como un nuevo paradigma: el suelo visto como un organismo.

Al igual que una planta o un animal, el suelo funciona como un “organismo vivo”, ya que respira, se alimenta y se reproduce, así como también se puede enfermar y hasta morir. Pero no es vivo por el sólo hecho de tener micro y macro organismos sino porque esos organismos son parte inseparable de ese suelo. Ese mismo suelo sin ellos estaría literalmente muerto y no podría dar vida a ninguna planta.

SV- Explique en detalle, ¿por qué está vivo un suelo?

CA-Como cualquier ser vivo, un suelo posee “órganos” o grupos funcionales, formados, principalmente, por determinadas agrupaciones de microorganismos que, en cantidad y diversidad adecuadas, cumplen ciertas funciones exclusivas, como por ejemplo: poner disponibles los nutrientes, construir poros, fijar nitrógeno del aire que poseen los poros, filtrar sustancias tóxicas, evitar el desarrollo de plagas y enfermedades, etc. Lo mismo que hace cualquier órgano de un ser vivo, ya que un órgano no es ni más ni menos que un grupo de células diferenciadas que cumplen una determinada función. Y la diferencia entre una célula y una bacteria es muy mínima en ciertos aspectos; ninguna de las dos ejerce la misma función estando sola que estando agrupada. Un grupo de células puede formar un tejido o un órgano de la misma forma que un grupo de bacterias puede formar una colonia que cumple una función específica.

Esto hace que exista una relación indisoluble y simbiótica para la vida de ambos (suelo y planta). Por eso es que “en un suelo sano la planta es sana”.

SV- Muchas veces nos preguntamos por qué no crecen las plantas en algunos suelos.

CA- La respuesta es simple: porque están muertos. Y esta nueva forma de ver y comprender al suelo nos obliga a tratarlo de una manera totalmente diferente a la que venimos haciendo desde los inicios.

V-¿Qué requerimientos tiene un suelo para mantenerlo vivo?

CA- Primero, alimentación.

Se estima que cerca del 50% de lo que la planta genera a partir de la fotosíntesis es exudado por las raíces para darle de “mamar” al suelo (a sus células). Segundo, la respiración. Desde el punto de vista agrícola, se podría considerar que el suelo es un organismo aerobio (respira oxígeno del aire), aunque también puede funcionar como anaerobio facultativo cuando se cultivan especies como el arroz. La anaerobiosis provocada por una mala praxis en el manejo del suelo (compactación por ejemplo) hace que se desarrollen microorganismos anaerobios que consumen el oxígeno de moléculas tales como el nitrato, reduciéndolo químicamente para transformarlo en gas de amoníaco y óxido nitroso, perdiéndose en la atmósfera.

Tercero: Reproducción. Esta función tiene que ver con el concepto de sostenibilidad que es el que hace que un suelo se mantenga vivo en el tiempo, lo que está ligado directamente a la perpetuación sexual y asexual de la propia biota.

 SV-¿Qué otros factores de estrés existen con relación al manejo?

CA-Entendiendo al suelo como un organismo vivo no es difícil darse cuenta que roturar la tierra genera estrés ya que rompe el equilibrio existente y expone la microbiota a las inclemencias climáticas directas (incluyendo los rayos ultravioleta), rompe la capilaridad y acelera demasiado la oxidación de la materia orgánica, entre otros perjuicios.

Incorporar sustancias de síntesis química (fertilizantes, biocidas, etc.) genera estrés al modificar la acidez del suelo, al eliminar o incrementar ciertas especies de microorganismos desequilibrando el suelo y al inmovilizar nutrientes en el suelo, entre otros inconvenientes.

 SV-¿Qué le sucede a la planta cuando hay estrés?

CA-El suelo se alimenta de las excreciones de las plantas, principalmente, y es por esa íntima relación simbiótica que al sufrir este alguna alteración, repercute directamente sobre el cultivo provocando una serie de problemas claramente visibles.

Y esto es algo que el productor en general no conoce: “Un suelo estresado hará que su cultivo no alcance el potencial a pesar de todos los esfuerzos que haga”. El problema es que se cree que la solución está en agregar más fertilizantes o más plaguicidas, y realmente no pasa por ahí. Por otro lado, intentar llegar a ese potencial con las técnicas e insumos tradicionales sólo agrava la situación alterando aún más el sistema suelo-planta y a un costo económico y ecológico altísimo. Hacer más de lo mismo lleva a un mismo resultado.

 SV-¿Cómo cuidar, mejorar o revivir un suelo?

CA- La propuesta es utilizando técnicas e insumos diferentes conceptualmente para optimizar el recurso y para evitar que el suelo se enferme o muera. Todos ellos apuntan a devolver su actividad biológica y a bajar el stress del sistema, sin aumentar los costos.

SV-¿Cuáles son esos insumos del futuro?

CA- Acidos húmicos. Son moléculas complejas únicas que la microbiota del suelo fabrica durante mucho tiempo de elaboración bajo ciertas condiciones óptimas de presión, temperatura, pH y humedad. Los ácidos húmicos son los mejores indicadores de calidad edáfica, ya que su existencia nos dice que ese suelo ha tenido el trato adecuado.

SV- ¿Podemos reemplazar esos ácidos húmicos?

CA- No, ya que no existe otra sustancia que reemplace a los ácidos húmicos.

 SV- Entonces es fundamental medirlo.

CA- Si bien son parte de la materia orgánica, casi nunca se los mide, y tienen propiedades muy diferentes a la otra parte de la materia orgánica denominada “joven”, que sirve, principalmente, como fuente rápida de nutrientes. Es por eso que una de las principales técnicas recomendables es el aporte artificial de ácidos húmicos y fúlvicos hasta que se logre re-equilibrar el sistema, mientras se trabaja en buenas prácticas agrícolas que tiendan a evitar su degradación y a permitir su elaboración natural.

 SV- ¿Qué son los consorcios microbianos?

CA-El suelo vivo contiene miles de millones de microorganismos de cientos de especies. Todos ellos conviven en colonias que cumplen distintas funciones y que a su vez se unen entre sí formando verdaderos consorcios. Luego estos consorcios en su conjunto forman lo que se denomina ecosistema microbiano donde se gestan prácticamente casi todas las funciones metabólicas del suelo y, por ende, de la planta.

 SV- Son muy sensibles.

CA-Está comprobado que los microorganismos son los seres vivos más sensibles a los cambios, por lo que son los primeros que mueren, mutan o cambian sus proporciones ante las malas praxis.

SV- Entonces, ¿qué es lo recomendable?

CA- La recomendación apunta a incorporar ciertos grupos funcionales microbianos naturales faltantes que tienen la cualidad de funcionar sinérgicamente en el suelo devolviéndole la vida que fue perdiendo.

 SV-¿Qué otro dato es importante?

CA- Buena pregunta. Los aminoácidos. Son la base de la vida, ya que son los eslabones que forman las proteínas.

Y como la necesidad de aminoácidos es importante en gran cantidad durante la producción artificial de un cultivo moderno, no siempre hay suficiente disponibilidad y la planta puede llegar a tener algún déficit nutricional.

Lamentablemente no se tienen en cuenta estos datos cuando se hace un análisis de laboratorio standard.

Y, en vez de fertilizantes nitrogenados tradicionales sería mejor el uso de fertilizantes orgánicos de origen natural que contienen aminoácidos libres.

SV-¿Cuánto cuesta mantener vivo el suelo?

CA- Es importante comprender el fundamento y los objetivos de estas técnicas antes de preguntarse cuánto cuesta. Y en este sentido hay que analizar cada caso en particular, ya que no es lo mismo partir de un suelo totalmente degradado que de uno sano. Pero en todos los casos lo primero que hay que hacer es un correcto diagnóstico combinando análisis físicos, químicos y biológicos. Luego, bajar el stress del sistema y revivir el suelo (procesos que se pueden lograr en 2 a 3 años dependiendo el grado de alteración).

Y recién ahí se debe trabajar para mantener, como mínimo, el nivel alcanzado (sostenibilidad), lo que genera mejoras sensibles en la calidad, en el rinde y en la sanidad del cultivo con costos menores a los de la agricultura convencional y con la disminución de biocidas y fertilizantes de síntesis química por el enorme aumento de la fertilidad natural y del vigor vegetal que se genera.

En conclusión, está comprobado que estas técnicas optimizan concretamente la relación costo-beneficio y le agregan valor a la tierra desde el punto de vista técnico y venal.

El único capital real que tiene un productor (y la Humanidad) es el suelo vivo.

Fuente: Diario “EL Cuyo”

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